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sábado, 28 de noviembre de 2015

Cataratas de Iguazú

Garganta del Diablo
Lástima que ayer noche el cielo no estuviera suficientemente despejado y se cancelara la visita nocturna que teníamos reservada ("cataratas de luna llena") y que solo esta disponible en unos días al mes que coinciden con los días de Luna llena y que permiten ver un inusual arco iris nocturno. Hoy ha amanecido nublado pero sin tormentas. El día al final ha sido espectacular aunque sin sol.
Para ir a las cataratas hemos contratado el autobús regular de la empresa Río Uruguay que sale desde la estación terminal de autobuses, anden 11. Cuesta 50 pesos por trayecto y persona y te deja en la entrada del Parque. Tiene una buena frecuencia de horarios tanto de ida como de vuelta.
Hemos llegado sobre las diez de la mañana. El Parque en su lado argentino permite andar por tres senderos bien señalizados para ver muy de cerca diferentes saltos. Para llegar desde la entrada a estos senderos lo más cómodo es tomar el tren interior gratuito aunque puedes ir por un sendero verde por la selva. El circuito superior de unos dos kilómetros que se inicia en la Estación Catarata, nos ha hecho abrir la boca y no hemos podido cerrarla en todo el día. Las vistas de varias cataratas desde balcones suspendidos sobre ellas son espectaculares. 
Isla S.Martín y saltos de agua desde ambos circuitos
Luego hemos vuelto al tren para acercarnos a la estrella del Parque Nacional: la zona denominada Garganta del Diablo. Desde la Estación Garganta se recorre un tramo de pasarelas, de un kilómetro escaso de distancia, andando sobre el río Iguazú hasta llegar a los balcones que permiten admirar la belleza de la Catarata en todo su esplendor y empaparte literalmente hasta las orejas del agua de la neblina que se desprende al caer la masa de agua con tanta fuerza. El sitio es realmente magnífico. Puedes quedarte todo el tiempo que desees en este lugar. El tiempo lo marcas tú en todo momento en este Parque Nacional. Y además podéis ver los únicos animales que son capaces de vivir en la propia catarata: el vencejo de la catarata, que hace sus nidos en sus paredes o detrás de ella.

Tras esto, hemos vuelto a la Estación para ir al sendero inferior de dos kilometros y recorrerlo viendo ahora otra perspectiva del conjunto de cataratas desde una altura media y pudiendo ver la isla San Martín que divide la visión del conjunto en dos. Aquí también podéis tomar barcos neumáticos con un coste extra para ir a mojaros debajo de algunos de los saltos. Algunos lo hacen. Incluso van en bañador directamente. Nosotros ya nos habíamos mojado bastante aunque con los impermeables que nos habíamos llevado de Madrid para esto nos hemos evitado cambiarnos de ropa. El impermeable ha cubierto incluso la mochila sin tener que utilizar una bolsa de basura que también nos habíamos llevado en previsión para ella.

Tras la parada técnica para tomar una cerveza y unos sándwiches que habíamos llevado, porque se puede entrar comida, hemos vuelto de nuevo en el tren a ver la Garganta del Diablo hasta que se ha hecho la hora de tomar el último tren de regreso a la entrada justo para el cierre del Parque.

Y hemos tenido suerte, porque nada más montarnos en el autobús de vuelta se ha desatado una tormenta torrencial tan fuerte que ha provocado cancelaciones de todos los vuelos de esa tarde en el aeropuerto de la ciudad.

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