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sábado, 11 de junio de 2016

Entre Cariñena y Campo de Borja

Para recordar los sabores de nuestra tierra antes de nuestro viaje por el mundo, hemos degustado los vinos de uva garnacha en las tierras de Aragón. Concretamente, hace unas semanas elegimos las zonas de D.O. Campo de Borja y D.O. Cariñena.

Ubicadas a los pies de las estribaciones de las montañas del Sistema Ibérico, al este y al oeste de Zaragoza, estas dos zonas ofrecen unas peculiaridades geológicas y climáticas especiales para el cultivo de la vid que hemos podido apreciar al visitar la bodega Prinur en las afueras de Cariñena y la bodega "Pagos del Moncayo" en Vera del Moncayo, de la zona de Campo de Borja.
A poco menos de 40 minutos de Zaragoza, dirección Teruel, nos dirigimos primero a Cariñena. Aprovechamos para ver el pueblo en una tranquila mañana de sábado viendo el Ayuntamiento, su fuente de cisnes, la iglesia de la Asunción y un pequeño jardín en el que se rinde un homenaje a la denominación de origen.
A la salida del pueblo se encuentra la bodega "Prinur" donde también se encuentra el "Hotel del vino". Una visita de más de dos horas a los terrenos y bodega con degustación de tres vinos con tapa de maridaje para cada vino cuesta 10 euros. La explicación nos ha sorprendido y merece mucho la pena. La realiza Antonio, dueño de la bodega y demuestra claramente tanto su amor como su conocimiento del mundo del vino. Nos lo hemos pasado muy bien y, una vez más, hemos aprendido cosas nuevas. Elaboran el vino de un modo muy natural sin llegar a decir que es vino ecológico.
Tras la visita nos hemos acercado a comer al cercano pueblo de Paniza, al restaurante terraza "El Paradero". Buen menú de más de quince platos de primero y un número igual de segundos aunque también podéis pedir a la carta. Dejaros recomendar por el dueño y pedid menú con un buen vino de garnacha.

Al día siguiente hemos cambiado de zona, y a casi una hora de Zaragoza a los pies del Moncayo y en un paisaje mucho más verde, nos dirigimos a Vera del Moncayo para ver una bodega mucho más pequeña: "Pagos del Moncayo". Una visita corta y con degustación de tres vinos pero con una agradable charla y explicación. Cuesta 5 euros, aunque si compráis vinos posiblemente no os lo van a cobrar como nos ocurrió a nosotros. Hemos visto por primera vez en una bodega las tinas abiertas de material plástico para la fermentación del vino.
Tarazona: Vista General, Casas Colgadas,
Monumento al Zipotegato y Vista de la Catedral
Desde allí, nos hemos acercado a visitar la cercana Tarazona para comer en el restaurante "Merced de la Concordia". Tarazona es una pequeña villa con restos de barrio judío, un impresionante ayuntamiento con un conjunto escultórico en la fachada representando la entrada de Carlos I en la ciudad, y representando también al mito de Hércules en el Moncayo. También hay casas colgadas y varias iglesias de estilos mudéjar y barroco, así como una catedral recién restaurada (4 euros la visita) con unos magníficos frescos. Y como no, el recordatorio de su fiesta tradicional con su peculiar personaje del Zipotegato. La oficina de Turismo está en la plaza junto al río frente a una preciosa vista de la ciudad en lo alto, muy cerca de la Catedral. No dejéis de entrar para tomar referencias de las rutas por el casco antiguo.

Claustro del Monasterio de Veruela
Y por la tarde nos hemos acercado al cercano Real Monasterio Cisterciense de Santa María de Veruela, donde la tradición marca el inicio de la cultura del vino en la zona. No es casualidad, por tanto, que se ubique aquí el Museo del Vino, cuya entrada está incluida en los 2 euros del precio de la visita. Hemos aprovechado a comprar vino "Garnacha Centenaria" que nos ha parecido espectacular cuando nos lo han recomendado y que habíamos probado en la comida.

Tras acabar esta visita, y si aún disponéis de tiempo, acercaros a ver las ruinas del impresionante Castillo de Trasmoz, también llamado "de las brujas" porque dice la tradición que lo construyeron en una noche. No está abierto al púplico, por lo que hay que contentarse con dar una vuelta por el camino que rodea su muralla.

Nuestra base para este fin de semana enológico ha sido Zaragoza, donde hemos podido ver sus monumentos, con especial mención para la Aljafería, hoy sede del Gobierno de Aragón, callejear viendo las numerosas iglesias y restos de la antigua ciudad romana Caesaraugusta y, como no, disfrutar de sus tapas y vinos en el conocido barrio de "El tubo", así como en las calles de Antonio Agustín y Cadena.

7 comentarios :

  1. Respuestas
    1. Es una visita de fin de semana muy recomendable, Pili
      Zaragoza, Tarazona, el Monasterio de Veruela y Brihuega de vuelta (ya os lo contaremos en el siguiente post), por sí mismas merecen mucho la pena.

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  2. Oye, poner bien a Brihuega......������

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    1. No lo dudes Juan. Nos gustó tanto Brihuega que va a tener una entrada única...tal vez por que las explicaciones del guía fueron magníficas.

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  3. Muy buena explicación del recorrido y muy bien documentado, como siempre. Fantástico!!!

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    1. Nos alegra que te haya gustado Alicia y te hayan resultado útiles los datos.

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