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lunes, 26 de junio de 2017

Antelope Canyon. Todo lo que necesitas saber antes de ir

Día 14 de abril 

Vuestra amiga es la sombra, nos dijo Jazz, nuestra guía Navajo en el tour por el cañón de Antelope Canyon. Y cuando nos agazapamos en la zona más oscura nos dimos cuenta de la razón que tenía, ya que desde ahí se pueden captar mejor los increíbles matices de colores de la arenisca bañada por la luz del mediodía. Un paisaje increíble, oculto hasta hace poco a los ojos de los seres humanos.

Antelope Canyon, o Cañón del Antílope, es una hendidura en la meseta de piedra arenisca de las tierras cercanas al pueblo de Page. Bueno, en realidad no es una hendidura, sino varias. Las más conocidas son Upper Antelope y Lower Antelope. Ahora son solo accesibles mediante tour organizado por los indios Navajo, o alguna empresa autorizada por ellos, pero hasta hace poco se podía llegar aquí por libre si tenías un vehículo 4x4. En nuestro caso, decidimos ver Upper Antelope, la más visitada. La zona de entrada al cañón es como el lecho de un río de arena y en parte gracias a esto, se consigue evitar a una multitud dentro de estos estrechos pasajes creados por el agua a lo largo de los siglos.


El día anterior habíamos estado en el Gran Cañón del Colorado y habíamos llegado tarde a Page, una de las poblaciones más cercanas al Antelope Canyon. Sin casi poder cenar, porque estaba todo cerrado. Nos salvó un McAuto de McDonalds. A la mañana siguiente, tras desayunar y dar una vuelta por el pueblo para orientarnos, nos dirigimos al punto de partida de los tours, en las afueras de la ciudad.

Los vehículos son semiabiertos y con buenas ruedas para circular por el lecho de arena
Entrada al Upper Antelope Canyon
Entrada al Upper Antelope Canyon

Este lugar fue descubierto de modo casual en 1931 por una niña que buscaba a un animal perdido de su rebaño. Desde entonces fue considerado un lugar sagrado para los Navajos, dueños de estas tierras, que se resistieron a darle publicidad al principio, hasta que a finales del siglo XX se empezó a correr la voz y lo mostraron a un fotógrafo de National Geographic, Paul Nicklen, cuyo reportaje provocó una avalancha de personas que querían verlo y que, en última instancia, ha obligado a los indios Navajo a organizar el recorrido, para evitar que se deteriore por vandalismo y también, para sacar rentabilidad del lugar. No os podéis imaginar cómo es la gente: incluso con el guía tratando de supervisar, hay quien trata de escribir su nombre en la piedra, llevarse arena del suelo, o maltratar a los escasos animales que se meten en este corredor y acaban perdidos en el frío y la sombras.



La visita fue increíble. Nuestra guía, Jazz, resultó divertida y didáctica. Incluso nos dijo en qué configuración de las cámaras y móviles nos saldrían mejores fotografías. En algunos puntos, se ofrecía a hacerlas ella misma, revisando la configuración y enfocando desde el ángulo en que mejor se aprecian los juegos de luz del cañón. Nos habían dicho que la visita era muy rápida, que te metían prisa todo el rato y, si bien es cierto que no puedes recrearte eternamente en cada punto, tuvimos la suerte de que el grupo anterior al nuestro fuera un poco “díscolo” y Jazz decidió dejar más espacio entre nosotros y ellos para que no se nos colaran constantemente en las fotos.


Jazz nos explicó que en el cañón nunca había habido antílopes y que no saben por qué le pusieron ese nombre, cuando el nombre Navajo del Upper Canyon es “Tsé bighánílíní”, el lugar donde el agua corre a través de las rocas. También nos explicó cómo se había formado el cañón, principalmente por inundaciones repentinas que se producen sobre todo en la época del monzón (finales de junio a septiembre), que han ido horadando la roca, creando las formas redondeadas que hoy maravillan a miles de turistas. Estas inundaciones repentinas (flash floods), son muy peligrosas, ya que, incluso una tormenta a más de 70 millas de distancia, puede llevar ríos de agua, con lodo, ramas y todo lo que encuentre a su paso, hasta el fondo del cañón, que se inunda en cuestión de minutos y que ya ha provocado accidentes, siendo el más grave en 1997, en el que fallecieron 11 turistas.


El regreso se hace por el mismo sitio por el que se entró, por lo que una vez que llegas al final del cañón, lo recorres de nuevo en sentido inverso. Esta vez más rápido e intentando no molestar a quienes vienen de frente. A estas alturas habrás hecho cientos de fotografías, pero aún así, verás nuevas perspectivas y ángulos, nuevos colores que no viste a la ida, aquel tronco que quedó atrapado en la última inundación, arriba, atrapado entre la roca. En fin, llevar la batería cargada ...

¡Manos arriba!

Contentos después de ver este cañón, volvimos a Page para comer. Lo hicimos en el restaurante "Fiesta Mexicana". Comida contundente a precio razonable, que no barata, para ser un sitio turístico. Lo mejor, la cerveza Grand Canyon tostada 😉


Por la tarde nos acercamos a otra formación geológica formada por el río Colorado, en este caso gratuita, Horseshoe Bend. Es un meandro del río en forma de herradura, dentro del Cañón Glen, que se puede observar desde los acantilados de la orilla opuesta. A nosotros nos recordaba mucho a los meandros que el río Duratón forma en Segovia (España), aunque lo impresionante de esta formación es que es el río Colorado, teniendo el cañón mucha mayor altura y anchura. La verdad es que engaña mucho la perspectiva, haciéndote creer que no es tanta la altura y distancia hasta el río, pero en el fondo se veían unos pequeños puntos que con el zoom se convirtieron en barcas, poniendo en su lugar las dimensiones. Vimos que en la parte inferior del acantilado había más embarcaciones en la playa. Luego sabríamos que hay tours que ofrecen la posibilidad de disfrutar de una pequeña navegación por estas tranquilas aguas.


Otro aspecto de este punto es que hay que tener cuidado al asomarse. No hay vallas que te protejan de caer al precipicio, más aún cuando la roca arenisca se puede desprender por el peso si los días anteriores se ha debilitado por lluvias o heladas. Lo avisan, eso sí. Pero ha habido accidentes de todos modos.


Para acabar el día, nos acercamos en coche a otro lugar curioso: Lone Rock, que es el resto de una pared rocosa que hoy ha quedado aislado en medio del enorme Lago Powell. Este lago, junto con la ciudad de Page, fueron creados en la década de los 60 para generar energía eléctrica en la presa que inundó el cercano Glen Canyon. Hoy en día es un lugar de esparcimiento con múltiples actividades acuáticas y con varios lugares con playa, como la playa a la que fuimos para ver Lone Rock, que contaba con zona de acampada.



A la mañana siguiente nos acercamos al famosísimo Monument Valley, icono del Oeste americano. Os lo contaremos en la próxima entrada.


Datos prácticos:

Cambio orientativo: 1 dólar = 0,9 euros. El uso de tarjeta está ampliamente extendido, aunque es muy frecuente que las tarjetas con Chip y Pin no se acepten si no tienen banda magnética.

Foto cedida por Rosalía
Antelope Canyon Tours fue la empresa que elegimos para visitar el cañón. En su página oficial se pueden realizar las reservas. Tienen dos tipos de tours: el normal y el fotográfico. Es necesario reservar para poder entrar, porque no se puede entrar sin guía por motivos de preservación del entorno y debido a las repentinas inundaciones que llegan a cubrir el cañón en cuestión de minutos. También se puede ir directamente allí y ver si quedan huecos, cosa difícil en temporada alta, por lo que recomendamos llevarlo ya reservado para asegurarse. El tour rondando el medio día (más caro) y en temporada alta cuesta 58 USD (tour con guía y entrada al Parque Navajo que son 8 USD). Nosotros reservamos el tour normal a las 12 del mediodía, temporada baja, pagando 40 USD (más los 8 USD del Parque) directamente en la cabina que hay en la zona de estacionamiento justo antes de nuestra hora. El tour se puede pagar con tarjeta, pero para la entrada al parque sólo admiten efectivo. Se recomienda llegar media hora antes para organizar los grupos en los jeeps. La duración aproximada es de 1 hora y media. La entrada de este tour está en la carretera 98, en el cruce con la 222, a menos de 4 millas del centro de Page.

De marzo a octubre, aproximadamente, son los mejores meses para visitar el Upper Antelope Canyon, ya que es cuando el sol está más vertical y se producen los haces de luz dentro del cañón. Respecto a la hora, alrededor del mediodía es cuando mejor se aprecia ese efecto. Nuestra guía nos recomendó poner la cámara en función P, ISO a 800 (o el máximo que os de vuestro dispositivo) y función nublado. Sólo te dejan entrar con una botella de agua y la cámara (nada de trípodes si no hacéis el tour fotográfico). La razón de tan poco "equipaje" es lo estrecho del cañón y la posibilidad de tener que evacuar rápidamente debido a una inundación repentina.

El hueco, en medio de la foto, es el cañón
Horseshoe Bend: gratuito. Desde Page, por la carretera 89, a unas 4,6 millas al suroeste. Está bien señalizado. Hay que andar unos 10-15 minutos por terreno arenoso desde la zona de aparcamiento, hasta la zona del cañón. Mejor ir por la mañana, ya que por la tarde el sol os pillará de frente y, aparte de incómodo, hace que tengáis peor luz para las fotografías, como nos pasó a nosotros.

Lone Rock Beach: gratuito. Desde Page, por la carretera 89, a unas 12 millas al noroeste. Se puede aparcar cerca de la playa, en la zona de acampada.

Transporte a Page: nosotros fuimos en coche de alquiler, pero hay autobuses GreyHound desde varias ciudades. Para llegar desde la ciudad de Page a Antelope Canyon o a Horseshoe Bend hay que alquilar un vehículo, ir en taxi o contratar una empresa que os preste el servicio de traslado. Algunas tours incluyen traslado. No hay transporte público.

Alojamiento en Page: Rodeway Inn Page. Típico motel de cadena. Correcto, limpio y con buen desayuno (dentro del estándar USA). Bien situado, cerca de restaurantes, de una gasolinera y enfrente de un supermercado Wallmart. El problema fue que habíamos reservado 2 habitaciones con una tarjeta y al llegar les dijimos que queríamos pagar por separado. No hicieron correctamente la modificación y terminaron cobrándonos una de las habitaciones 2 veces. Gracias a que se les reclamó por escrito y se pudo probar a la entidad bancaria que el cargo era incorrecto, se pudo solucionar, pero no fue porque el hotel pusiera de su parte.


2 comentarios :

  1. El más espectacular sin duda, es mágico. Sabéis cuánto dura el tour fotográfico?

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    Respuestas
    1. El tour fotográfico dura unas 2 horas, Miguel. Parece ser que te dejan estar más tiempo en cada sitio, que puedes llevar trípode, con lo que puedes captar mejor el juego de luces, etc. Un sitio muy chulo, sin duda.

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