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miércoles, 12 de julio de 2017

Rocky Mountains. Escenario de una boda

Días 18 y 19 de abril


Allí estaban. A la orilla de un lago, con la vista de las cumbres nevadas entre las nubes de tormenta y bajo una ligera nevada. Una pareja de novios, radiantes, sin importarles las inclemencias del tiempo, ni el frío que hacía. Ni la sorpresa que convocaban a los que, como nosotros, paseaban por el camino a su lado. Solo ellos... y todo el Parque Nacional de Las Montañas Rocosas. Un decorado perfecto.


Y es que el paisaje cambió drásticamente desde nuestra anterior etapa en el Parque Nacional Los Arcos. Seguíamos nuestro viaje hacia el norte y se notaba. El frío comenzaba según atravesábamos montañas rumbo a Denver, donde dormiríamos en un apartamento antes de visitar el Parque de las Rocosas al día siguiente. Incluso vimos nieve en la autopista, al pasar el puerto de montaña que une Gran Junction con Denver. Lástima que nuestra amiga Renée no estuviera en su casa esos días para tomarnos un café con ella. No la veíamos desde nuestro encuentro en Nairobi. Pero estaba de nuevo en uno de sus viajes docentes fuera de EE.UU. Aun así, nuestro mejor recuerdo para ella. Nos volveremos a encontrar en algún momento, Renée.


Aprovechamos para dar una pequeña vuelta en coche por el Centro de Denver y comprar algo para la cena, sacando partido a que podíamos cocinar de verdad.


A la mañana siguiente, nos lanzamos a visitar el Parque. La entrada más cercana estaba a casi sesenta kilómetros, junto a la ciudad de Estes Park, y el pronóstico del tiempo no parecía muy malo. El camino fue muy bonito y ya nos dejaba ver alguna de las cumbres nevadas en la lejanía.


En la página web del Servicio de Parques Nacionales indicaba que la carretera más importante que se internaba en el Parque aún estaba cortada y no se abriría hasta finales de mes de mayo, por lo que no podríamos disfrutar de conducir en la carretera más alta de Estados Unidos y, por lo que habíamos visto en fotos, con paisajes impresionantes.

Pero el Parque nos deparaba unas cuantas sorpresas.


La primera es que hacía mucho frío, según íbamos subiendo en altura hasta llegar al Lago del Oso (Bear Lake) a 2880 m.s.n.m. Estaba muy nevado, y comenzó a nevar de nuevo ligeramente cuando llegamos (las manchitas blancas que se ven en muchas fotos son copos de nieve). Un cambio muy agradable, por cierto, después de tantos meses pasando calor. Menos mal que se nos ocurrió echar los abrigos como precaución, ya que íbamos a las montañas. Lo que no pensábamos es que tanta nieve nos iba a impedir recorrer más caminos del parque. No pudimos más que acercarnos un poco al borde del lago pero sin calzado para nieve era muy resbaladizo. ¡Qué lastima! Pero ya sabéis vosotros: calzado de nieve, bandas de sujeción o crampones, por si acaso venís a estos lugares y no es puro verano.


La segunda es que el Centro de Visitantes, a 2390 metros, es un diseño de Frank Lloyd Wright, el famoso arquitecto, y está incluido en el catálogo de edificios históricos del país. Su integración en el bosque era muy interesante. Allí había también un homenaje a los Rangers y vimos nuestros primeros ciervos de las Rocosas pastando tranquilamente junto al aparcamiento. Les estaban creciendo las nuevas cornamentas. También fue el primer sitio en el que vimos información en referencia al “problema indio”, reconociendo que al principio de la colonización no hubo tal problema y la convivencia era pacífica, pero tras varios tratados rotos por los colonos, las poblaciones nativas empezaron a resistirse y ahí comenzó el conflicto.


Y la tercera fue la guinda. Después de ver el lago del oso, que era una de las pocas carreteras que estaban abiertas al tráfico, nos volvíamos ya hacia la entrada del Parque cuando paramos en el lago Sprague, a 2648 m.s.n.m., para echar un vistazo. Estaba un poco más abajo en altura y se podía recorrer un sendero circular a su alrededor, de poco menos de un kilómetro disfrutando de las aves que estaban allí porque no había tanta nieve. Es aquí donde la pareja de novios había decidido llevar a cabo su ceremonia. Por cierto, estaban sólo ellos,  el oficiante y una fotógrafa. No había invitados. Muy íntimo. Y bajo la nevada más íntimo aún. ¡Ella debía estar pasando un frío brutal con la espalda al aire! Nosotros con los abrigos y notábamos el frío.


En el lago pudimos ver varias parejas de ánades, picapinos ...


Y después, tras comernos los sándwiches que habíamos preparado, iniciamos el camino de vuelta. Nuestro próximo destino al día siguiente, rumbo al Norte, a las Montañas Rushmore, donde están talladas las cabezas de cuatro presidentes de USA, nos iba a hacer pasar por dos sitios interesantes: por Fort Laramie y por el Parque Custer donde, en este último, veríamos la mayor concentración de vida salvaje de este viaje después de los safaris en África.

Si os ha gustado esta entrada, no seáis tímidos y dejadnos comentarios😉


Datos prácticos:

Cambio orientativo: 1 dólar = 0,9 euros. El uso de tarjeta está ampliamente extendido, aunque es muy frecuente que las tarjetas con Chip y Pin no se acepten si no tienen banda magnética.

Alojamiento en Denver: casa de AirBnb limpia y acogedora, en un barrio muy tranquilo de las afueras de Denver, pero muy bien comunicado y a pie de un par de calles con mucha animación de restaurantes y tiendas simpáticas.

Transporte a Denver: aunque íbamos en coche de alquiler, llegar a Denver por autobús o avión es bastante fácil, como capital del estado de Colorado.

Para moverse dentro de la ciudad hay una red de autobuses y de metro ligero (tranvía) gestionados por la empresa RTD (Regional Transport Denver). Tiene una red de 125 rutas de autobús (entre urbanos e interurbanos) y seis líneas de metro ligero. Casi todas las líneas empiezan en Downtown o Unión Station y es bastante cómodo, teniendo en cuenta que el aparcamiento dentro de Denver es prohibitivo por el precio y la escasez de lugares donde aparcar. El precio de los billetes de tranvía y autobús varía según el número de zonas del trayecto y se pueden comprar billetes sencillos, diarios, de diez viajes o mensuales.

Hay además una línea de tranvía gratuita, el Free Mallride, que recorre aproximadamente una milla de la comercial calle 16th Street Mall en pleno centro. Por lo que es muy útil para moverse por este lugar de ocio y sus alrededores.

También vimos muchas bicicletas y bastantes zonas de carril bici. Pero también las vimos circulando sin problemas y muy seguras por carreteras sin carril y es que nos contaron que los conductores están muy acostumbrados a ellas y se respetan mucho. Por si os decidís con este medio de transporte, hay un bono B-Cycle de alquiler de bicicletas para recorridos de menos de media hora.

Entrada al Rocky Mountain National Park: el coste de la entrada es de $20 y la parte interior del parque está cortada en invierno hasta bien entrado mayo. El Centro de Visitantes de la zona este es Beawer Meadows y está justo antes de entrar. Es parada obligatoria para tomar indicaciones de los senderos transitables y, de paso, ver el documental con las explicaciones de la formación de esta cadena montañosa.
Si os interesa visitar la Trail Ridge Road, se abre a partir del 26 de mayo tras la temporada invernal. Hay un Centro de Visitantes Alpino, a 11796 pies (3595 m.s.n.m.) que abre desde ese momento hasta el invierno, de 10:30 a 16:30h con unas vistas magníficas. Esta carretera es la más alta de USA.

Dentro de la zona este del parque donde estuvimos hay un servicio de autobuses gratuitos desde el 27 de mayo hasta el invierno, pero NO admiten bicicletas a bordo. Admiten sillas de ruedas, eso sí.

Si vais a andar por la montaña, es importante mirar su web o visitar El Centro de Visitantes.

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