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miércoles, 10 de agosto de 2016

Kanazawa: Castillo y Jardines de Kenrouken

Día 6 de agosto

No os podéis imaginar el calor que puede hacer en Japón a la una de la tarde en la explanada del Castillo de Kanazawa y en los jardines de Kenrokuen cercanos.  Pero poder disfrutar de estos jardines y las formas dibujadas en ellos, así como la visita de las construcciones de madera del Castillo Blanco merecen el esfuerzo.


Tras llegar de Tokio en un tren sinkansen en poco más de unas dos horas y media, te
encuentras en una estación muy moderna con una arquitectura en su fachada recordando a un Torii, hecho en madera trenzada, y con una plaza en la que destaca un original reloj-marcador hecho con pequeños chorros de agua en vez de luces led.

Lo primero que hicimos antes de ir al hotel en el autobús, fue ir a la oficina de venta de tickets de autobuses que van a Shirikawago-go para reservar plaza para el día siguiente. Esta oficina está en el edificio de la propia plaza de la estación, donde salen también los autobuses urbanos y es fácilmente reconocible. Está a la altura de la dársena 1.

Hecho esto, tomamos el autobús circular para ir al hotel, dejar las maletas, refrescarnos del calor, comer un poco de sushi que habíamos comprado en el súper, y lanzarnos a la conquista de la ciudad...o perecer en el intento por el calor. Por cierto, el autobús circular está muy bien señalizado y, aún así, hay personal de la empresa que te indica y explica a todo turista cual coger.

Castillo de Kanazawa
Accedimos por la entrada al recinto de la antigua ciudad amurallada denominada Otemon-gate muy cercana al hotel, con unos aún imponentes restos de la muralla que nos recordaban los muros incas de Cuzco, para llegar a una moderna explanada de césped verde donde hace varios siglos se levantaban las casas de los nobles. A unos cien metros, y elevado sobre esta planicie, se ve el castillo (reconstruido) de Kanazawa, construido originalmente por el señor feudal de la familia Kaga. Un precioso castillo de color blanco y, como nos explicaron en la exposición que hay en el interior de las zonas reconstruidas, se hacía todo de madera, sin clavos, mediante ingeniosos enganches entre los tablones, altamente resistentes e imposibles de separar una vez puestas las maderas finales de inserción, que nos hicieron recordar a uno de esos puzles de madera que se ven en las tiendas de regalos originales.
Interior del castillo
Se pueden observar algunos de estos mecanismos y un amable celador de la torre nos mostró unos modelos a escala para que pudiéramos ver y probar a construirlos. Muy ingeniosos realmente. Ah, por supuesto toda está visita interior se hace con los pies descalzos porque, como ocurre en otras partes de Japón, te debes descalzar al entrar en los museos o casas, unas veces llevando tus zapatos contigo en una bolsa de plástico o, como en algunos tramos de esta visita, dejándolos en la entrada. Al menos el lugar tenía algunas ventanas abiertas y corría algo de corriente de aire para refrescarnos del calor asfixiante que hacía.


Salimos buscando algo de frescor en los jardines/bosque de la colina cercana, aún parte del palacio, antes de bajar a cruzar al Parque de Kenrouken.

Linterna de los Jardines de Kenrouken
El parque fue construido con parte del jardín de la familia Maeda. Está catalogado como uno de los tres más bellos jardines japoneses. Y la verdad es que sin el calor, seguro que lo hubiéramos disfrutado aún más. Sobre todo los paseos viendo los magníficos pinos japoneses, cortados siguiendo la técnica del Ikebana. La linterna y el puente de piedra sobre el lago principal son una hermosa estampa.

Cascada de los Jardines de Kenrouken
Muchachas con kimono que posaron para nosotros
Y después de pasar un par de horas y de cerrar la tarde, a las cinco, tomando una merecida cerveza en una de las casas de té que ofrecen a los visitantes todo tipo de recuerdos y comidas junto al parque, pensábamos volver al hotel, pero como el sol parecía haberse ya retirado prácticamente decidimos tomar el autobús en dirección al barrio Higashiyama Chaya, uno de los tres barrios Chaga de la ciudad, con casas tradicionales antiguas de madera donde se ubicaban hace años las casas de te y de entretenimiento de la ciudad, frecuentadas por las geishas, y hoy reconvertidas en tiendas de souvenirs y restaurantes. Afortunadamente, a la hora en que nos acercamos ya casi siendo las seis, las tiendas habían cerrado, y nos permitían ver el barrio con mayor tranquilidad y con más encanto.
Calles de Higashiyama Chaya

Casas de Higashiyama Chaya

Casas de Higashiyama Chaya
Sí, son las mismas chicas. Nos las volvimos a encontrar

Por la noche fuimos a ver los fuegos artificiales que la empleada de turismo en la estación de Kanazawa nos había indicado se celebraban en este día. No supimos el motivo hasta estar en Takayama, y allí os lo contaremos. ;-))
Pero si os podemos decir que aquí los fuegos empezaron al caer el sol a las 18:30 y se prolongan hasta las 21:30, a un ritmo más lento que en España, eso sí. Incluso los retransmitieron por televisión.

Fuegos artificiales en Kanazawa

Datos prácticos:
Entrada al castillo: 500¥ (4,42€) conjunta con los jardines. Se tarda una media hora larga en ver la exposición de la reconstrucción del castillo viendo por dentro las torres. Y entre media hora y una hora y media en ver los jardines, dependiendo del tiempo que tengáis.
Ticket de autobús circular: 200¥ (1,77€) por trayecto. La línea "Loop Bus" está muy bien conectada con los principales sitios a ver y es muy frecuente su paso. Hay un circular a la derecha y otro a izquierda. Hay pases de día entero por 500¥ (4,42€). A nosotros no nos salían rentables.
Autobús de Kanazawa a Shirikawa-go (Hokutetsu Bus): se compra el billete en la estación de autobuses que está en la plaza de la estación de trenes de Kanazawa junto al andén 1 de autobuses. Hay autobuses en varios horarios y, aunque algunos permiten no llevar asiento reservado, siempre es mejor reservarlo. El coste es de 1850¥ (16,30€). El autobús sale de la dársena 2. Tarda una hora y media en llegar a Shirikawago. No se puede pagar con tarjeta. Antes de llegar a Shirakawa-go, hace parada en Gokayama.

1 comentario :

  1. Sin clavos!!!! Qué curioso e interesante seguro que mucho más resistente que muchas construcciones modernas. Las chicas de los kimonos muy simpáticas ¿no?......

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